martes, 26 de octubre de 2010

HISTORIA del GRAN PREMIO CLÁSICO SIMÓN BOLÍVAR


Llegó la gran fiesta del hipismo venezolano, mis queridos amigos. Este domingo, a las 4:55 de la tarde, se llevará a cabo otra edición (la Nº 65) del Gran Premio Clásico Internacional Simón Bolívar (Gr.1) en recorrido oficial de 2.400 metros y con un premio global de 650 mil bolívares fuertes.

El Gran Premio Clásico “Simón Bolívar” siempre ha sido la máxima aspiración de obtenerlo por quienes conforman el espectáculo hípico en Venezuela. Se instituyó en el antiguo Hipódromo de El Paraíso, durante la temporada 1946-1947. Se reservó desde sus inicios para ejemplares de 3 y 4 años (excepto en las versiones Internacionales de 1961 y 1962), cosa que ya a estas alturas luce algo obsoleto. Surgió de la propuesta realizada desde la Asociación Hípica de Propietarios, motorizada por Enrique Acosta Clausel y los hermanos Julio y Eugenio De Armas.

Su creación se promulgó el 16 de junio de 1946 y se corre a finales de octubre, ya que el 28 de ese mes se celebra el Día de San Simón. Desde esa fecha, el Clásico Simón Bolívar trazó para nuestro hipismo un nuevo sendero y por una causa o por otra se convirtió en la máxima carrera hípica de nuestro país. No tenía tradición, era una condicional cualquiera, pero se fue convirtiendo en la carrera nacional más ambicionada, quizá fue el nombre del héroe nacional lo que le dio ámbito y sonoridad al clásico.

En distancia inicial de 2.000 metros (Se corrió en esta longitud hasta 1969), Seriote fue el primer ganador dejando tiempo de 132”3 (2.12”3). Defendió los colores de los hermanos Héctor y Alfredo París, y el Dr. Martín Ayala Aguerreverre (padre del Maestro Julio Ayala Coronil) fue su entrenador. Lo condujo el panameño Vicente Alemán. Relegó al segundo lugar a Los Curros, caballo que llegó con mucha fama pero que jamás la justificó en este medio. En el tercer puesto clasificó El Hornero, linajudo hijo de Congreve y Chorlita que posteriormente se convertiría en uno de los mejores padrillos de la cría nacional de todos los tiempos, brillando igualmente como abuelo...

Al año siguiente, 1947, Aguafiestas, un zaino argentino permitió a los Hermanos París obtener su segundo Gran Premio Clásico Simón Bolívar de manera consecutiva, con la monta del recientemente fallecido jockey panameño Laffit Pincay (padre del estelar jinete de su mismo nombre que logró el récord de carreras ganadas en Estados Unidos y pertenece al Salón de la Fama de ese hipismo) y entrenado por Alfredo París. Derrotó sensacionalmente a la yegua Finalista después de sortear algunos tropiezos. Fue un ejemplar con una corta vida pistera debido a sus lesiones.
En la época dorada de nuestro hipismo se realizaron costosas inversiones en la compra de buenos caballos para buscar esta consagratoria carrera. Así llegaron al país caballos de países hípicamente desarrollados precedidos de buen linaje y campañas destacadas, como el caso de Hypocrite (hijo del legendario jefe de raza Hyperion). Hypocrite ganó el Simón Bolívar en 1948.
La historia registra que 22 ejemplares de origen argentino, hípica que ha incursionado en Europa y Estados Unidos con mucho éxito, resultaron ganadores de esta prueba. Entre ellos el ídolo de finales de la década del 40 Caimán (Full Sail-Ramilla), que defendió los colores de Alfredo Abilahoud.
Se abre la década del 50 y otro argentino, Impetuoso, gana con la monta del maestro Walter Carrión y la preparación de A.L. Salvatti. Al año siguiente (1951) un inglés inmortal, Hylander emuló la hazaña lograda por su hermano paterno tres años antes, al ganar la gran carrera dejando el mismo crono de Hypocrite: 125”4 (2.05”4) En 1952 el honor correspondió a otro argentino, Arcaro con la monta del jockey venezolano Perfecto Antonio Chapellín (primer jockey nacional en ganar la magna prueba) A partir de 1953 y hasta 1957, comenzó la "dictadura" del "turfman" Don Fortunato Herrera (conocido como El Platinado, amigo personal del Dictador Marcos Pérez Jiménez) quien con su Stud Cañaveral pudo anexarse hasta en cuatro (4) veces el Bolívar en ese lapso, récord aún vigente. Inició en ese año 53 con Los Altos, guiado por el astro chileno Raúl Bustamante (Mano E Tigre). Carril (1954) dio a la "llave" Bustamante-Stud Cañaveral el doblete consecutivo. A Carril lo preparó uno de los más grandes entrenadores latinoamericanos de todos los tiempos: El chileno Julio Castro Ruíz (El Mariscal).
Ya por esos días Venezuela era respetada hípicamente en los mejores escenarios del mundo. La disputa del “Simón Bolívar” atraía a nuestro país a delegaciones de las naciones organizadas del turf moderno. Mediante un acuerdo logrado por Walter Leung con su amigo Mr. Shapiro, del Hipódromo de Laurel Park (USA), logró que el ganador del “Simón Bolívar” obtuviera automáticamente la invitación para participar en el Washington International, (precursor de las Breeders´ Cup) que recibía a los mejores caballos de América y Europa.
El año de 1955 la fanaticada vio cómo Préndase, se convertía en ganador del Clásico, en calidad de invicto (el único hasta ahora) en esa temporada. En el interín participó el primer caballo criollo (El Griego) el cual hizo el "pace" durante buena parte del trayecto, con Oscar Carrera y 46 Kgs. para luego ceder y arribar entre los últimos. Carlos Vogeler Rincones, propietario de El Chama, (que había arribado tercero detrás de Préndase y Cantenac, sorteando una series de tropiezos en carrera que culminaron con la pérdida del foete por parte de su jinete Juan Eduardo Cruz, el recordado "Negro” que finalizó “pegando” con la gorra) logró la inscripción de este caballo, sufragando todos los gastos. Allá en Laurel Park tomó desquite al vencer, con la monta de Raúl Bustamante, a Préndase con su jinete habitual Ángel “Colorado” Gutiérrez. Fue el primer gran éxito hípico internacional para nuestro deporte hípico.
Senegal, argentino hijo del triplecoronado inglés Bahram fue el primer ejemplar en ganar dos veces el “Simón Bolívar” para los colores del ya mencionado Stud “Cañaveral” el cual completaba la cuarteta de éxitos que, al tenor de hoy, aún lo mantiene como la divisa más ganadora en toda la historia de la magna carrera. Senegal se impuso en 1956 y 1957. La primera vez con entrenamiento de Ambrosio Elnen y conducción de Raúl Bustamante, quien de paso ganaba su tercer Bolívar. Al año siguiente repite, pero con  otras conexiones: En la silla estuvo el "monstruo" Gustavo Ávila y en la preparación el más grande, Millard Ziadie.
Cierra El Paraíso. En 1958 fue la última vez que se corrió en el Hipódromo El Paraíso. Ganó Escribano que corría para los colores del Presidente Lechin de Ecuador (Stud Diana). Lo entrenó el argentino Juan Eugenio Vidal (El mismo del recordado Huracán Sí) y fue conducido por el caroreño Manuel Camacaro.
El 5 de Julio de 1959 abre oficialmente La Rinconada, y en octubre de ese año se produjo la primera victoria de una yegua en el primer Bolivar celebrado en el nuevo hipódromo. Fue la linajuda argentina Pensilvania, hija de Sideral con la monta del "monstruo" Ávila (quien duplicaba en esta carrera)
En 1960 le tocó el turno a Cambur, un zaino argentino que ratificó, con un triunfo contundente por 14 cuerpos sobre Tombrill, la fama de crack que había adquirido durante su vida pistera en La Rinconada; conducido de manera perfecta por Carlos Pérez y entrenado por Millard Ziadie, para los colores del Sr. Henrique Lander, antiguo dueño de la Hacienda La Rinconada, cuyas hectáreas donó para la fundación del actual hipódromo.
El "Bolivar" es Internacional. El año de 1961 la carrera se abrió como carrera internacional atrayendo un buen lote de caballos de esta parte sur del continente. No hubo ninguna alharaca por ello. Finalmente se impuso Prenupcial soportando 59 kilogramos con la monta del "monstruo" Gustavo Ávila (tercera foto en el Bolivar) que regresaba de una incursión por Norteamérica. El entrenamiento correspondió a Vittorio Catanese, quien además era copropietario del purasangre. Prenupcial derrotó en gran performance al ídolo del momento, el argentino Klick (Birikil-Alcamie).
Al año siguiente (1962) mantuvo esa condición internacional, resultando ganador Primordial, del stud “Pompeya” con entrenamiento de Santiago Luís Ledwith, de origen argentino. Fue conducido por el panameño Laffit Pincay Sr., quien ganaba por segunda vez el magno evento. Primordial se ganó, también en gran carrera, a Klick (segundo placé consecutivo) y a otro ídolo del patio, el recordado crack El Tamao. Luego fue llevado a Norteamérica obteniendo los 100 mil dólares del Widener Handicap en el hipódromo de Hialeah Park, donde colocaron una placa conmemorativa de la hazaña. Era un caballo argentino hijo de Mirontón y Clotilde.
1963. El turno de Ferumbrás. De regreso a la condición original (para ejemplares de 3 y 4 años), el Stud Raga -de la sociedad de Ramón Chiarelli y Gabriel Angarita- obtiene su primer triunfo clásico de manera sorpresiva (pero sacando la cara para los apostadores que jugaron a su compañero de llave Tucar, que claudicó) superando al entonces invicto Oliver, en una carrera caracterizada por un gran fangal, que favoreció al pupilo del "pavo" Domingo Noguera Mora (que se sacaba la espinita de las dos derrotas de Klick), conducido por el internacional Guillermo Gavidia (actualmente viviendo en México).
Era 1964 y Tronado, en una carrera medida metro a metro por el “Mandamás” Rogelio Cortez, mostró una guapeza y gallardía pocas veces vista, para derrotar en final emocionante a Juglar y Par de Ases. Fue preparado por Millard Ziadie (Su tercera foto en la historia del Bolívar) para el Stud Coquito. Tronado representó una de las famosas equivocaciones de Gustavo Ávila, que prefirió la monta de otro participante (Snow Man, quien llegó último F.C.)
Para 1965 una yegua, Feusinha, inscribía su nombre en el libro de récords al ser el primer ejemplar y único hasta ahora en ganar este clásico de noche. En esa oportunidad derrotó de manera dramática al uruguayo Kerflax, que venía en sensacional atropellada, y al gran favorito Calcas II. Feusinha (segunda fémina en ganar el Bolívar) contó con la monta profesional de Carlos Pérez (segunda foto) y la preparación de “El Pavo” Domingo Noguera Mora (igualmente segunda foto), para los colores del Stud Los Patrios.
Llegó el 28 de Octubre de 1966, una de las fechas memorables de nuestro hipismo. Socopó, un caballo venezolano, hijo de los argentinos Riojano y Ya Se Ríe ganó, quizás, la carrera más emocionante que se recuerde en el Hipódromo La Rinconada. Tras una feroz atropellada, logra superar en los últimos metros al inglés Chantmarle ante la mirada atónita de millares de aficionados (según los cronistas de la época, más de 40.000) que ocupaban las tribunas. Tal fue la euforia colectiva producida por el triunfo (primero) de un ejemplar nacido en el país, que el público se lanzó a la pista a recibir a Socopó con el jockey Luis Bolívar, malogrado tristemente varias semanas después y el entrenamiento de Manuel Azpúrua Sosa, para los colores del Stud Cachemira. Un momento histórico e inolvidable.
En la versión de 1967, tocó el turno del gigantesco zaino Chateaubriand, hijo de Chivalry y Petronila. Sacando la clase que siempre lo caracterizó, superó en sostenida atropellada a Angélico y Gilletto, mientras los favoritos Four Clubs, Sentenciado y Pairo no llegaron en el marcador. La criolla Vélika se anotaba, a sus cuatro años, como la primera fémina criolla que participaba en esta prueba. Fue conducido inteligentemente por Enrique Humberto Bouley (hijo del entrenador francés Hebert Bouley, ganador con Hypocrite de este clásico en 1948) y entrenado por Domingo Noguera Mora (su tercera foto), para los colores clásicos del Stud Raga (segunda foto).
1968: El uruguayo Vivo, un excelente corredor, se salió con la suya en el momento más importante de su vida pistera y su triunfo representó el primer lauro para un aprendiz en esta carrera, y el protagonista fue Adone Bellardi. Derrotó de manera contundente a la yegua Una Leona y el criollo Canelo, basado en la preparación del ya fallecido Armando Fernández Alfaro para los colores del Stud El Tordillo. Fue un lote verdaderamente selecto, donde fracasaron grandes corredores de la talla de Carpintero, Four Clubs (gran favorito en las dos versiones que participó), Embusteroso, Le Corbusier y el crack criollo Farolón.
En 1969, Don Florestán fue otro inglés que ganó en formidable actuación al largar por el puesto 22 logrando vencer gracias a una fabulosa sprintada, dejando, de paso, récord de pista en la última versión del Clásico en 2.000 Mts. con crono de 123”0 (2.03”0). Fue guiado por el maestro Balsamino Moreira (quien conseguía tras varios intentos su primer lauro en la gran carrera). Contó con la preparación de Vittorio Catanese (su segunda foto). Don Florestán luego sirvió como padrillo en el haras “La Parcela” con numerosos hijos ganadores, incluyendo al tordillo Joselo que acaparó titulares cuando fue vendido de yearling en 500 mil bolívares en 1973 al conocido actor cómico José Díaz Márquez "Joselo", hermano del "Tío" Simón Díaz.
Empezando los 70´s, ¡¡¡Hubo empate!!! En la primera vez que se celebró el Clásico en la distancia por excelencia de 2.400 Mts., el argentino Paunero, gigantesco caballo del Stud “Coquito” (segundo lauro) que entrenó Millard Ziadie (cuarta foto) y el vistoso alazán inglés Senador, entrenado por Eduardo Azpúrua Sosa (primera foto), brindaron formidable actuación durante todo el recorrido de la prueba. Paunero fue dirigido por Adone Bellardi (segunda foto) y Senador por el ya curtido José Luís Vargas, quien triunfaría también en el hipismo norteño. Ambos se vinieron en un apasionante "cabeza a cabeza", peleando desde los 500 Mts. finales. La meta los sorprendió en una misma línea produciéndose el empate. El trofeo fue sorteado entre los propietarios Carlos Mancera Arroyal (Senador) y Anselmo Alvarado (Paunero), a quien correspondió en suerte la costosa copa.
El Bolívar de 1971, ¿La carrera del siglo XX en Venezuela? En esta versión fueron 16 los participantes, entre los que destacaban sonoros nombres como los del gran Chatiment, el rendidor Sensato, el laureado inglés Fast Track (precedido de gran fama en su país de orígen), el demoledor argentino Straightway y el batallador criollo Buen Amigo, entre otros. Tras la partida, el peruano Windy fue a marcar parciales suicidas de 22″2 para los primeros 400 metros y 69″4 para los 1.200 metros; este último crono lo "fundió" literalmente, en favor de Fast Track, Rienda Suelta, Paunero, Straightway y Chatiment, que se venían a dirimir al ganador de la carrera. Al inicio del giro de la curva de la Panamericana, el "diablo" Ángel Francisco Parra puso a su cabalgadura, Straightway, adelante con medio cuerpo sobre Fast Track que no lo dejaba escapar. Al paso de 96″1 para la milla y 122"4 en los dos kilómetros fue Chatiment, el consentido de Don Federico Carmona, el que plantaba cara al argentino que se mantenía firme en el primer lugar. Pero ya en la recta final la superioridad del entrenado por Manuel Azpurua Sosa (su segunda foto) era evidente y elegante como era; Straightway galopó hacia la meta con inusual superioridad, y parando los relojes en el tiempo récord de 148”1 (2.28”1) para los 2.400 Mts. Para Ángel Francisco Parra fue la primera de tres victorias consecutivas, y cinco en total en toda la historia del Clásico, récord aún vigente.
Mckenna´s Gold, ganador del Clásico en 1972 perteneció a la famosa flota inglesa importada por José (Pepe) Sahagún Hernández para su Stud “Los Samanes”. El hijo de Faberge II y Probática, sin dudas uno de los grandes fondistas de la historia hípica venezolana, tenía que plasmar su nombre entre los ganadores de este gran evento, y de qué manera, aplastando a Sensato y Provocón tras larga atropellada y con la hábil conducción de Ángel Francisco Parra (segunda foto consecutiva) y el no menos talentoso entrenamiento del "pavo" Domingo Noguera Mora que ganaba por cuarta vez, igualando a Millard Ziadie en ese entonces como los máximos vencedores en la historia de la "señora" de las carreras en Venezuela.
Para la edición de 1973, otro de la "flota" de Los Samanes, el argentino Vaticinio (hermano de Chatiment) aprovechó la deserción del crack norteamericano del Stud Chivacoa, Debonair Prince para lograr un fácil triunfo sobre Rocker II y Yemen II, y de esta manera el "diablo" Ángel Francisco Parra logra -como jockey- la hazaña de triunfar por tercera vez de manera consecutiva, además su entrenador, Domingo Noguera Mora, logra ser el primer entrenador en lograr dos triunfos de manera consecutiva y de paso consolidarse como el entrenador más ganador en el Clásico, desplazando a Millard Ziadie.
Clásico Simón Bolívar de 1974. Última victoria para un caballo importado en la magna cita hípica. Ese fue Gorgo, un argentino hijo de Right Of Way y Esparta, que en una carrera sumamente pareja, desde el inicio, se mantuvo cerca del veloz norteamericano Set N’Go, a la cual desplazo de manera cómoda a la entrada de la recta final y desplazarse fácilmente hacia la meta sobre el también americano Eso y el argentino Argumento, gracias a la atinada conducción de “El Llanerito” Rafael Rodríguez Morales y la preparación de Giovanni Contini (primera foto) para los colores del Stud La Flota.
En 1975, Gran Tiro, un caballo zuliano nacido en el Haras “Santa Lucía” de Yolanda Pérez de Soto, venció en atropellada sensacional al último lote de ejemplares importados en carrera (Eso, Set N Go y Milan) quedando la también criolla Trampa, hija del argentino Yané Choncan en el tercer lugar, detrás de Set N Go. El ganador era hijo del inglés Gilletto, quien llegó tercero de Chateaubriand en la edición de 1967. Defendió la chaquetilla del Stud “Tiro”, propiedad de su criadora, con Antonio Algarbe de entrenador, que de paso volvía a ganar luego de 24 años (ensilló al ganador de 1951 Hylander). Fue la cuarta victoria que consiguió el gran Angel Francisco Parra.
La transición hacia la "criollización" de las carreras comenzó en 1976, para continuar con la "moda" que predominaba en Venezuela, al nacionalizar el Estado el hierro y el petróleo. El deporte hípico no se quedó atrás y desde ese entonces tenemos carreras únicamente para caballos y yeguas nacidos en nuestro país. Naviero disputó el primer Simón Bolívar exclusivo para criollos y se lo adjudicó de punta a punta tras una gran conducción del "Cara E Pollo" Balsamino Moreira (segunda foto), que lo administró perfectamente -de una manera similar como lo hizo con el recordado Don Florestán- para superar a su propio compañero de cuadra Doble R. Fue especialmente entrenado por Eduardo Azpúrua Sosa (también segunda foto) para los colores del Stud Naviero.
Para 1977, el vistoso Arturo B, hijo del argentino Corroborí, derrochó clase y calidad en la arena de La Rinconada, tras batir al lote de 17 aspirantes hasta por nueve cuerpos en un flojo registro de 156"4 para los 2.400 metros. Fue guiado por Ángel Francisco Parra quien obtuvo su quinta y última foto en la historia del clásico, y entrenado por el "number one" Manuel Medina para el Stud Corroborí. El segundo lugar obtenido por Doble R lo anota como el primer ejemplar en lograr ocupar dos veces esa posición.
El de 1978, otro Simón Bolívar memorable. Nadie creía en Torrejón (Sadair-C´Est Ce La), sólo sus allegados, ya que su archirival Auroreño (White Face-Pamtrice) lo había derrotado de manera contundente en sus últimas presentaciones. Pero en esta ocasión fue diferente y, en lo que se considera una de las narraciones más emocionantes de Virgilio Decán (Aly Khan), el vistoso alazán tostado se hizo inalcanzable y ganó una fenomenal carrera, llevado inteligentemente por Balsamino Moreira (tercera foto) y entrenado por un verdadero señor de la preparación, Don Abigail Colmenares (primera foto). Corrió para las sedas del stud Abi-Car-Ben.
Negresco ganó en el Clásico de 1979. Ningún comprador quiso pagar lo que pedía su criador, porque su físico no representaba el precio, pero los campeones tienen algo que no se ve por fuera: ¡Clase! Eso fue lo que derrocho el hijo de los ingleses Polyfoto y Klairenne en su triunfo en el Clásico, al derrotar a Alecrim y Auroreño de manera cómoda, con la conducción de Eduardo Lamas y en entrenamiento eficaz del “Rey de la Larga” Julio Ayala (primera foto). Por supuesto corrió para los colores de su criador, el Dr. Rafael Branger, el Stud La Quebrada.
Para 1980 y ante la deserción de los campeones Negresco y Gelinotte (por problemas físicos que los retiraron prematuramente de las pistas), Sweet Candy (Bold And Brave-Thenexess), pupilo de Abigail Colmenares (segunda foto) doblegó a Tirolesa, In y Conquistador, entre otros, dejando marca de 152”4 para los 2400 metros. Fue magistralmente llevado por el "negro" Jesús Márquez para los colores del Dr. Federico Carmona (Stud Eureka).
Llegó el Bolívar de 1981 y Tío Julio, en una verdadera lección de estrategia, (gracias a la inscripción del veloz Échele para crear un tren violento de carrera) y el detalle de cambiar el modo de correr de este campeón (acostumbrado a rematar por la baranda) fue la clave del éxito. Fue un poema ver la cara de asombro del jinete Ricardo Wloka cuando se adosa a la baranda con su cabalgadura (el favorito Jaimiquí) con la intención amugar el avance de Tío Julio, para ser luego sorprendido por cuarta línea. Fue conducido perfectamente por Freddy Mora y mejor entrenado por Rigoberto Palencia, para los colores del recordado "turfman" Edmundo Ruiz.
En 1982 llegó la consagración de la Reina: Trinycarol, un verdadero ídolo con figura de yegua humilló a los favoritos Tajoreal y Salt Lake, bajo la conducción de Balsamino Moreira (Cuarto y último éxito) y el entrenamiento de Giovanni Contini (segunda foto), para las sedas del Stud Lusán. La campeona se convertía en la tercera yegua en ganar el gran clásico nacional. Vale mencionar que la bolsa en premios en ese año fue de las más altas en todo el mundo ($581.395,35)
Para la cita de 1983, Salt Lake (Shantallah-Come December) protagonizó un gran final con Ristre (Gallardo II-Rosita), en un verdadero fangal. En la entrada de la recta final, Ristre con Jesús Márquez había tomado control de la carrera y comenzaba a despegarse, pero el avance de Salt Lake era verdaderamente feroz, tanto así que ambos ejemplares se despegan del resto del lote. Ya en los 200 finales Salt Lake tiende a dominar, pero la clase y gallardía de Ristre hace resistencia en la punta. No es sino en los últimos metros donde Salt Lake toma un segundo aire y saca ventaja suficiente para ganar el Clásico, esta vez en honor al Bicentenario del Natalicio del Libertador. Fue conducido por "Mister Tácata" Miguel Blanco, bajo el gran entrenamiento del “Indio” Iván Calixto, para los colores del Sr. Franco Luciano. (Stud Mi Amor)
Para 1984, las tribunas otra vez estaban enmudecidas. El crack del momento, Indudable, apenas podía entrar en pizarra mientras que dos buenos corredores como Kabakán (ganador) y Giovanotto protagonizaban un final electrizante, más cuando un aprendiz de cuatro kilos (Pedro Monterrey) se llenaba de gloria al derrotar en raya al campeón Juan Vicente Tovar. Fue preparado de manera impecable por Vincenzo Lombardi, para los colores clásicos del Stud Saltrón.
(1985) Edición Nº 40 del magno evento. La cuatroañera Princess Run (Run Dusty Run-Princess Free), en otro final no apto para cardíacos superó a Candy Man, Sindavad, The Horse y Sir Roled. El recordado jockey Rubén Huerta mostró todos sus recursos y sacó mínima ventaja para llevarse sorpresivamente el clásico. Corrió para los colores del Stud Adry y fue ensillado por el "ABC" Agustín Bezara Castro (primera foto).
En la edición de 1986 correspondió el triunfo a Winton, el campeón del Haras San Francisco quien le otorgó la alegría del éxito al inmortal Juan Vicente Tovar, el cual y luego de varios intentos fallidos pudo finalmente ganar por primera vez. Winton ganó en forma por demás contundente sobre The Horse, fue bajo el entrenamiento de Daniel Pérez (primera foto), para los colores clasicos de su criador, el Dr. Eduardo Larrazabal Eduardo (Stud Luxor).
El 25 de octubre de 1987 quedará en la memoria de muchos hípicos venezolanos por la polémica que se suscitó en el resultado final del magno evento. En un verdadero fangal se realizó la carrera, que en la recta final dominaba Gallardete con Juan Vicente Tovar, pero Aragonero, guiado por Rafael Torrealba venía al acecho por la baranda y trataba de comprometerlo, Tovar trató de una manera muy sutil de cortar el rush de Aragonero al arrimar a Gallardete hacia la baranda, una maniobra discutible pero en muchos casos obviada por los comisarios, más sin embargo, muy pícaramente, Torrealba levanta su cabalgadura para hacer más notable el tropiezo. Eso permite a Gallardete cruzar la raya en ganancia. Tras una larga discusión, los comisarios deciden (en un cerrado 3 a 2) bajar a Gallardete y decretar ganador por la vía legal a Aragonero. Así se registró para los libros de los récords del hipismo venezolano el primer distanciamiento para la primera posición en este clásico.
En la edición de 1988 hubo un soberano batacazo. Bolinge, en un final dramático, le quita “el manjar de la boca” a la extraordinaria yegua Llamarada y deja enmudecidas a las tribunas al pasar la raya en ganancia, tras la conducción magistral del “Negro” Jesús Márquez (segunda foto) y la preparación de Daniel Pérez (igualmente, su segunda foto) para los colores de Annunzio Stanchieri (Stud San Remo).
1989. Gran Edward: Esta vez Jesús Márquez no sorprende al público presente para ganar su tercer "Bolívar" y segundo consecutivamente, pero muestra todos sus conocimientos al tomar el control de la carrera en la recta final y contener de manera contundente a los atropelladores Another Chance y Escalafón. El campeón fue entrenado por Jesús Tortosa para los colores del Stud Mar-Mar (del cual era co-propietario).
La edición de 1990, otro momento inolvidable: Ante la presencia de dos corredores extranjeros (los peruanos Moradote y Lady April), por primera vez desde 1975, Don Fabián, el hijo de Countertrade y Royal Lady demostró su verdadera clase y derrotó al lote que le salió al paso, conducido por Juan Vicente Tovar (segunda foto), especialmente a la extraordinaria Backyard que trató de alcanzarlo en los últimos metros. Fue entrenado impecablemente por el maestro César Cachazo (primera foto) para los colores del stud Doña Félida.
En 1991, Climalba. La campeona del Hipódromo de Valencia ganó una gran carrera llena de alternativas desde el comienzo hasta que, en la recta final, pasó a dominar y venirse en franca ganancia, superando por casi nueve cuerpos a Termidor, con la conducción del internacional José Leonardo Verenzuela, para los colores del Stud Climalba. De paso se convertía en la quinta yegua en ganar la magna carrera.
1992, turno para Veterano. Otra vez las tribunas enmudecidas, nadie lo podía creer. El triplecoronado Catire Bello caía derrotado por segunda vez en su campaña -tras sortear una serie de tropiezos ocasionado por una lucha estéril para el primer lugar- ante el pupilo de Nerio Vargas que fue inteligentemente conducido por “El Pumita” José Luis Rodríguez, para los colores del Stud Adiante.
La edición de 1993 fue para el valiente Ta’Fino. Demostrando una vez más sus cualidades corredoras en distancias de aliento, el pupilo de José Armando Contreras atropelló de manera contundente para superar fácilmente al veloz Sir Flier; conducido por el internacional Richard Bracho para los colores del Stud Vanona.
1994, triunfo para Southern Parts. Con este caballo, el entrenador Rafael Falco (ya fallecido) es el único, hasta ahora, que ganó el Gran Premio Simón Bolívar supliendo en las funciones de entrenador titular al suspendido Juan Carlos Avila. En feroz atropellada sorprendió a Sir Flier, Largavita y Traffic Express con la conducción atinada de Richard Ibarra para los colores del Stud Vitparts.
1995-96, doblete para un inolvidable, El Gran Sol. Casi cuatro décadas hicieron falta para que otro ejemplar lograra triunfar dos veces en el clásico más importante del calendario hípico venezolano, y fue en manos de este pupilo de César Cachazo (con este doblete llegó a tres triunfos en el gran clásico). La primera vez que triunfó, significó su primer triunfo en carreras clásicas, pero lo hizo por la vía del galope. En la segunda oportunidad cambiaron los contrincantes, pero el resultado fue igual de contundente, demostrando de esa manera ser uno de los mejores ejemplares nacidos en el país, para las distancias de aliento. En ambas oportunidades fue diligentemente conducido por el siempre recordado Douglas Valiente, para los colores del Stud Los Lara.
Hubo otro doblete, y consecutivo (hecho sin precedentes) en 1997-98. Ser un propietario de un caballo purasangre para muchos es simplemente una diversión ó inversión. Pero para el Dr. José Francisco Blanco, criador y propietario de Jib Dancer, significó un sueño y una gran satisfacción por lo que tuvo que esperar varios años. Y esa satisfacción vino por partida doble en nuestra magna carrera. Ambos triunfos (con Jib Dancer) fueron contundentes: En el primero fue magistralmente conducido por Ángel Castillo (primera foto), mientras que al año siguiente fue guiado por Douglas Valiente (tercera y última foto), siempre presentado impecablemente por Julio Ayala que alcanzaba ya tres fotos en el "Bolívar".
Simón Bolívar de 1999. En un final con muchas alternativas, que dejó al final otro resultado polémico, Green Gold se convirtió, no solamente en la sexta yegua en ganar en la historia del Clásico, sino también en el segundo purasangre en ganar por vía reglamentaria, (después de Aragonero) ya que It Comes Well -que pasó primero la raya- fue distanciado al segundo lugar, porque su jockey –el no menos polémico Rafael Torrealba- se le ocurrió en plena recta final agarrarle una pierna al jinete Argenis Rosillo (jinete de Green Gold) para entorpecer la acción del mismo. Los comisarios observaron el foul y tomaron la decisión correspondiente. Green Gold (hija y nieta de grandes corredoras, como Go Go Green y Green Thumb, respectivamente) fue entrenada impecablemente por Agustín Bezara (tercera foto) para los colores del Stud Miss Wilford.
2000, la hora del ídolo. My Own Business, a pesar que se fue de manos en la partida, rápidamente se puso en carrera, y a pesar que esos primeros metros fueron un calvario producto de la "maniobra" de Gustavo Betancourt sobre Kilmarnock (compañero de llave de su archirrival Vuelve Jorge), tomó la delantera y el pupilo de Antonio Bellardi se limitó a deleitarnos con su monumental galope, para derrotar a Vuelve Jorge y Front Stage por 10 cuerpos, siendo conducido magistralmente por Emisael Jaramillo (su primera foto) para los colores del Stud Fantasía Albarrán.
En la edición de 2001, Rodes, después de atropellar con toda su fuerza en la recta decisiva, alcanzó la victoria en un final electrizante, superando al favorito Fast Macau por pequeña diferencia. El ganador, presentado impecablemente por Julio Ayala (cuarta foto) y conducido por el joven Irwin Rosendo (primer éxito), para el clásico Stud San Gabriel.
2002, llegó Gran Abuelo. Prácticamente desde la partida se adueñó de las acciones del evento y con una conducción a la medida de las necesidades por parte de Ángel Castillo (segunda victoria), el potro que defendió las sedas rojas de Vittorio Lungavite (Stud Los Grandes), venció en el magno evento venezolano a Power Parts y Robertocarlo, con el inmejorable entrenamiento de Gustavo Delgado, quien se tomaba su primera foto y comenzaba también a escribir su propia historia en nuestra gran carrera.
2003. Arzak, defendiendo los legendarios colores del Stud Papa Juan -propiedad del Dr. Federico Carmona- voló en los metros finales para adjudicarse la versión Nº 58 del Gran Premio Clásico “Simón Bolívar”, bajó la acertada conducción del jinete zuliano Jaime Lugo y la no menos extraordinaria preparación de Julio Ayala (quien igualó a Domingo Noguera Mora en el historial y es el entrenador activo más ganador del evento), para de esta manera acabar con las pretensiones del Power Parts, Gran Abuelo y Mr. Serafini.
En la edición del 2004: Sibarita, tras luchar con tesón durante todo el recorrido, descolló en la recta final y tuvo el suficiente fuelle para soportar el avance del ganador del año pasado, Arzak, y anexarse el magno evento del hipismo venezolano, con la monta de Emisael Jaramillo (segunda foto) y el entrenamiento de Daniel Pérez (tercera foto y primera en 16 años). Sibarita defendió los colores clásicos del Stud Guyi.
2005, la apoteosis de Iadisernia: Rompe Carga en fabulosa atropellada, alcanzó y superó a su compañero de cuadra, el norteamericano Cheiron, para adjudicarse de manera sorpresiva esta carrera con la monta de Irwin Rosendo (su segunda foto) y el entrenamiento de Giuseppe Iadisernia, quien entro al libro de oro de nuestro hipismo, tras ocupar los tres primeros puestos en el marcador, ya que su otro entrenado, Latino Estelar, ocupó ese tercer lugar.
2006, Gran Estefanía (Water Poet-Money Plus), sorprendió a los machos en la magna cita y se convirtió en la séptima yegua en la historia que se consagra en el Clásico Simón Bolívar, atropellando desde el fondo y por centro de cancha, como una exhalación en las manos del látigo Édgar Pérez (el Tendón), para superar en plena sentencia a Sol Dorado y dejar registro de 148”4 para el recorrido de 2.400 metros. Contó con la preparación de Gustavo Delgado (segunda foto) para los colores del Stud Tite Loy.
2007 y 2008 para el inmortal Taconeo. En 2007 el hijo de Water Poet hizo historia al ser el primer triplecoronado venezolano en ganar la magna prueba con Emisael Jaramillo al superar dramáticamente al gran Papá Lucas agenciando 150" para la milla y media; al año siguiente se consagra al superar en otro final no apto para cardíacos al bravo argentino South Handyman y dejar registro de 149”2 para el recorrido. Con el doblete, Jaramillo llegaba a cuatro fotos, quedando a solo una del "diablo" Angel Francisco Parra y Gustavo Delgado también llegaba a cuatro lauros, siendo el entrenador más dominante en el Bolívar de la presente década. Solo es superado a nivel general por Julio Ayala y Domingo Noguera Mora, los cuales suman cinco lauros cada uno.
Por último, la “macha”. El domingo 25 de Octubre de 2009, la historia hípica venezolana se rindió a los pies (o mejor dicho, a los cascos) de la fabulosa campeona Bambera (Water Poet-Bella Fabiana, p. Le Voyageur) quien luego de sortear un severo tropiezo causado por quien fue su archirrival, King Seraf, pudo sacar su clase y categoría para superar al final a Harriman y anexarse la edición Nº 64 de nuestra máxima carrera nacional por excelencia, el Gran Premio Clásico Simón Bolívar, efectuado en La Rinconada y ante una gran concurrencia que nunca se detuvo en vitorear a la Miss Venezuela de nuestro hipismo. Con una conducción idónea, apropiada y con mucho carácter de parte del "tendón" Edgar Pérez, la consentida del Stud Paula C, gran favorita de la carrera, pudo anexarse sin ningún problema la victoria, dejando (según el Tele-Timer) tiempo de 2.29"0 (149"0) para el recorrido de 2.400 Mts. Para alcanzar en aquel momento su victoria 15 en 17 salidas y elevó sus ganancias a Bs. 1.621.294 desplazando a su medio hermano, el también campeón Taconeo, como la líder absoluta en producción de dinero en Venezuela. Fue la octava victoria para una yegua en la historia de la "señora" de las carreras y la segunda de Édgar Pérez (ambas haciendo llave con el entrenador Gustavo Delgado, tal y como sucedió con Gran Estefanía en 2006) Es la cuarta vez que una misma dupla (jockey-entrenador) repite en el Bolívar (las anteriores fueron con A.F.Parra-D.Noguera M. en 1972-1973, luego D.Valiente - C.Cachazo en 1995-1996 y E.Jaramillo-G.Delgado  en 2007-2008) Para Gustavo Delgado, sin ninguna duda, el entrenador de la década, fue su quinta victoria en la gran carrera, (Gran Abuelo en 2002, Gran Estefanía en 2006, Taconeo  en 2007 - 2008 y Bambera en 2009) igualando al fallecido "pavo" Domingo Noguera Mora y al aún activo Julio Ayala, como los entrenadores mayores ganadores de la historia. De paso, Delgado se consolidó como el único entrenador en ganar cuatro veces consecutivas el Clásico Simón Bolívar. (2006 con Gran Estefanía, 2007 - 2008 con Taconeo y 2009 con Bambera) Igualmente el Stud Paula C gana por tercera vez y consecutiva, sumando el doblete del campeón Taconeo (2007 y 2008)
Este domingo nuevamente vamos todos a La Rinconada para celebrar nuestra verdadera pasión hípica. Que gane el (o la) mejor...

¡¡¡Viva el Simón Bolívar!!!
(blindadosalas)

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